Pedro Mir, el poeta nacional: "Hay un país en el mundo"
Foto: Thewhitesamurai / Wikimedia Commons (dominio público)
Cuando un dominicano quiere nombrar a su país en voz alta, muchas veces no lo hace con un discurso: lo hace con un poema. «Hay un país en el mundo / colocado / en el mismo trayecto del sol». Así comienza el poema más querido de la República Dominicana, y su autor es Pedro Mir, el poeta nacional.
El niño del ingenio Cristóbal Colón
Pedro Julio Mir Valentín nació el 3 de junio de 1913 en el ingenio Cristóbal Colón, cerca de San Pedro de Macorís. Era hijo de un ingeniero cubano y de una joven puertorriqueña, Vicenta Valentín Mendoza. La muerte temprana de su madre, en 1917, cuando él apenas tenía cuatro años, le dejó un profundo sentido de ausencia que él mismo señalaría después como el origen de su vocación poética. Creció entre el olor de la caña y el paisaje del este, en una tierra de ingenios que también sería la tierra de su poesía.
Los primeros versos y la lección de Juan Bosch
A principios de la década de 1930, el joven Pedro Mir empezó a escribir sus primeros poemas y a mostrarlos a amigos y relacionados. Uno de esos amigos, sin consultarle, llevó unos versos al escritor Juan Bosch, ya entonces una figura literaria importante. La fibra poética natural del autor llamó la atención de Bosch, pero este desestimó los versos: el poeta tenía talento, le dijo, pero debería «dirigir los ojos a su tierra».
Lejos de desanimarse, Mir tomó la lección al pie de la letra: escribió sus primeros poemas de corte social y se los envió al propio Bosch. Este no contestó la carta; publicó los versos en su sección del Listín Diario. Así nació el poeta social. En 1941 se graduó de doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de Santo Domingo y comenzó a ejercer en una oficina de abogados de la capital. Pero la presión de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo se hacía insoportable, sobre todo para quien escribía poesía social.
El exilio: la patria escrita desde lejos
En 1947, por su postura política y su compromiso social, Pedro Mir debió marchar al exilio. Vivió en Cuba, México y Guatemala, y no regresó a la República Dominicana hasta después de la caída de la dictadura. Fue lejos de su tierra donde escribió sus obras fundamentales: Hay un país en el mundo (La Habana, 1949), el poema que se convertiría en símbolo de la identidad dominicana; Seis momentos de esperanza (México, 1951); y Contracanto a Walt Whitman (Guatemala, 1952), su ambicioso diálogo con la poesía del continente. Más tarde publicaría, entre otras obras, la novela Cuando amaban las tierras comuneras (1978).
El Poeta Nacional y su legado
En 1984, el Congreso Nacional lo declaró Poeta Nacional de la República Dominicana, el más alto reconocimiento que el país otorga a un escritor. Después llegarían el doctorado honoris causa de Hunter College (1991) y el Premio Nacional de Literatura (1993). Pedro Mir murió en Santo Domingo el 11 de julio de 2000, a los 87 años.
Hoy hay escuelas públicas que llevan su nombre, su obra se estudia en las aulas y su verso sigue siendo la forma más alta de decir «República Dominicana». Porque, como él escribió, hay un país en el mundo —y hay un poeta que nos enseñó a nombrarlo.
Fuente: Wikipedia – Pedro Mir y Fundación Pedro Mir
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