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Salomé Ureña: poesía, educación y legado literario

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Retrato de Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897). Imagen de Wikimedia Commons, dominio público. Hay nombres que resumen una época. Salomé Ureña de Henríquez es uno de ellos. Poeta, maestra y defensora de la educación de las mujeres, vivió solo 46 años, pero dejó una obra y un ejemplo que todavía hoy se leen en las escuelas de la República Dominicana y se recuerdan en cada aniversario de su nacimiento y de su muerte. Hablar de Salomé Ureña es hablar de la poesía dominicana en su momento de formación, de una mujer que escribió sobre la patria, la naturaleza y la maternidad en un tiempo en que a las mujeres se les cerraban casi todas las puertas, y que además abrió una de esas puertas para las que vendrían después. Una niña que aprendió a leer el mundo Salomé Ureña nació en Santo Domingo el 21 de octubre de 1850, hija de Nicolás Ureña de Mendoza y Gregoria Díaz. Creció en una casa donde se valoraban los libros y la palabra, y desde muy joven mostró una facilidad especial para la lect...

El sancocho dominicano y sus variantes regionales

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Sancocho dominicano servido con arroz blanco. Fotografía de Wikimedia Commons. Hay un olor que anuncia fiesta en las casas dominicanas: el del sancocho hirviendo a fuego lento. Cuando alguien prepara un sancocho, no está haciendo solo una sopa. Está preparando un encuentro. En la olla caben carnes, tubérculos y verduras, pero también caben la familia, los vecinos y las historias que se cuentan alrededor de la mesa. El sancocho es uno de los platos más queridos de la República Dominicana y, a la vez, uno de los más variados. No hay una sola receta: cada región, cada familia y cada cocinera le pone su sello. Conocer sus variantes es una forma de recorrer el país sin salir de la cocina. ¿Qué es el sancocho? El sancocho dominicano es un caldo espeso que se prepara con una o varias carnes, viandas y verduras. Entre las viandas más habituales están la yuca, la yautía, el ñame, el plátano verde, la auyama y la batata. También se le añaden maíz, cilantro y condimentos que le dan su sabor ...

El carnaval de La Vega: historia, personajes y tradición

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Diablo cojuelo en el Carnaval de La Vega. Fotografía de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0, Estefanía Moronta). Cada domingo de febrero, las calles de La Vega se llenan de color, de música y de vejigazos. Miles de diablos cojuelos salen a desfilar con sus caretas, sus trajes brillantes y sus cascabeles, mientras las familias se reúnen en las aceras para ver pasar las comparsas. No es una fiesta cualquiera: es la celebración popular más famosa de la República Dominicana y una de las tradiciones que mejor muestra cómo el pueblo convierte la historia en alegría. Quien visita La Vega en carnaval entiende pronto que no está solo ante un desfile. Está ante una costumbre que se prepara durante meses, que se aprende en la casa y en el taller, y que cada año vuelve a reunir a varias generaciones en la misma calle. Un origen que se remonta a 1520 La historia del carnaval vegano se relaciona con el primer carnaval celebrado en América, en Santo Domingo, en 1520, cuando la costumbre llegó desde ...

La Ciudad Colonial de Santo Domingo: la ciudad primada que guarda el origen de América

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Caminar por la Ciudad Colonial de Santo Domingo es caminar por el lugar donde empezó la historia del Nuevo Mundo. Sus calles empedradas, sus iglesias y sus plazas guardan más de cinco siglos de historia. No es un museo al aire libre: es un barrio vivo, donde la gente vive, trabaja y celebra. Por eso la UNESCO la declaró Patrimonio Mundial: es la primera ciudad europea permanente de América. Para los dominicanos es mucho más que un destino turístico: es la cuna de su cultura. Allí se levantaron la primera catedral, la primera universidad y el primer hospital de América, y allí se cruzaron por primera vez las culturas taína, europea y africana que forman la identidad dominicana. La fundación de la ciudad primada La historia de Santo Domingo comenzó en la desembocadura del río Ozama, un lugar estratégico para el comercio y la navegación. El primer asentamiento se levantó en la margen oriental del río en 1496 y fue fundado por Bartolomé Colón en 1498, por orden de los Reyes Católicos. ...

Ámbar y larimar: los tesoros de piedra de República Dominicana

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Pocas tierras del mundo guardan dos piedras preciosas tan singulares como las de República Dominicana: el ámbar, una resina dorada que atrapó insectos y flores hace millones de años, y el larimar, una piedra azul como el mar Caribe que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. Juntas han dado vida a una artesanía de joyería que es orgullo nacional y sustento de cientos de familias. No son solo materia de museos: se extraen de sus montañas, se tallan en sus talleres y se convierten en joyas que llevan un pedazo de tierra dominicana a todo el mundo. El ámbar: un bosque fosilizado El ámbar dominicano es resina fosilizada del árbol extinto Hymenaea protera, un pariente antiguo del algarrobo. Hace millones de años, esa resina líquida se escurrió por los troncos y atrapó insectos, hojas, flores e incluso pequeños reptiles, hasta endurecerse bajo tierra y convertirse en piedra. Los estudios científicos más citados lo fechan entre 15 y 25 millones de años, del Oligoceno al Mioceno....

El perico ripiao: el merengue típico que nació en el Cibao y nunca dejó de sonar

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En una enramada del Cibao, cuando cae la tarde y el calor afloja, basta con que suene un acordeón para que todo el mundo sepa lo que viene: el perico ripiao. Las parejas se toman de la mano, la tambora marca el paso y la güira chispea sobre el ritmo. Es el merengue típico, la forma más antigua del merengue dominicano, y después de más de 180 años sigue sonando en los campos, en las fiestas patronales y en los escenarios de todo el país. El perico ripiao no es solo un ritmo para bailar: es la memoria sonora del campo dominicano. Aunque el merengue de orquesta conquistó las discotecas del mundo, el típico nunca se fue: se quedó en el Cibao y se renovó con cada generación de acordeonistas. Un ritmo que nació en los campos del Cibao El merengue típico se originó en el valle del Cibao, la región agrícola cercana a Santiago de los Caballeros, a mediados del siglo XIX. Las primeras menciones del merengue aparecen en la década de 1840, en vísperas de la Independencia, cuando los moralistas...

La literatura dominicana: poetas y escritores que marcaron la identidad nacional

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  Toda nación se cuenta a sí misma a través de sus escritores, y la República Dominicana tiene una literatura que ha acompañado cada etapa de su historia: la lucha por la independencia, la defensa de la identidad frente a las ocupaciones extranjeras y la denuncia social. Desde los versos patrióticos del siglo XIX hasta las novelas de la diáspora premiadas en el mundo entero, las letras dominicanas son uno de los tesoros culturales más valiosos del país. Los cimientos del siglo XIX El momento más espléndido de la poesía dominicana del siglo XIX lo conforman tres nombres: Salomé Ureña, José Joaquín Pérez y Gastón Fernando Deligne, considerados padres de la poesía nacional. En sus obras conviven tres vertientes: la patriótica, que canta a la patria; la indianista, que exalta al indígena quisqueyano; y la psicológica, que explora la vida interior. Deligne, introductor de la poesía de tema psicológico en el país, dejó en «Galaripsos» (1908) una de sus obras más celebradas. Era una l...